Sigil of Baphomet

Un Mapa para los Extraviados

Magister Peter H. Gilmore

[English, German]

òltimamente he notado que varias especies de pseudo-Satanistas en Internet (d—nde, si no?) han tergiversado la posici—n de la Iglesia de Sat‡n respecto a varios temas. Aparentemente, lo hacen para confundir a los crŽdulos e incautos. Puede que funcionen para ellos, pero para aquellos de ustedes que son inteligentes, pero que son nuevos en este paseo, y tienen muchas preguntas --he aqu’ las respuestas.

La Iglesia de Sat‡n no es "homof—bica". Esto no es noticia para nuestros miembros, ya que cientos de ellos definen su orientaci—n sexual como "homosexual". De hecho, somos la primera religi—n organizada de Occidente en aceptar miembros gays y lesbianas. Desde el principio, estos miembros han sido una parte influyente de nuestro Sacerdocio y sigue siŽndolo hoy en d’a; son personas de gran agudeza e ingenio, que han logrado algo en la vida y que se deleitan en todo lo que ella ofrece —a diferencia de quienes te har’an crer lo contrario. Oh, y no creas los "cuentos de los aturdidos" afirmando que la Iglesia de Sat‡n ha abandonado el camino de la complacencia. Todo lo contrario. La palabra insignia de Anton LaVey ha permeado la cultura del Fin de Milenio. Los Satanistas bebemos hasta saciarnos de la copa de la vida, y con decisiones prudentes y responsabilidad personal, manejamos las consecuencias de nuestras decisiones con gracia y talento. No somos mojigatos. No tampoco soos unos descocados. La naturaleza del Satanista es Dionisiana, y nunca olvides que una de nuestras ra’ces filos—ficas es la Epicœrea.

La Iglesia de Sat‡n no es una organizaci—n NAZI. Como se ha dicho muchas veces, las preferencias pol’ticas dependen œnica y exclusivamente de cada individuo, y la mayor’a de nuestros miembros son pragm‡ticos pol’ticos. Apoyan los candidatos y movimientos cuyas metas reflejen sus desos y necesidades pr‡cticas. Nuestros miembros ocupan una mplia gama del espectro pol’tico, el cual incluye, pero no est‡ limitado a, Libertarios, Liberales, Conservadores, Republicanos, Dem—cratas, miembros del partido de Reforma, Independientes, Capitalistas, Socialistas, Comunistas, Estalinistas, Leninistas, Trotskistas, Mao’stas, Zionistas, Monarquistas, Fascistas, Anarquistas, y en fin, todo lo que podr’as imaginar. Depende de cada individuo el aplicar el Satanismo y determinar cu‡l v’a pol’tica favorecer‡ sus intereses. Para quienes no son Satanistas, las palabras "Libertad" y "Responsabilidad" deben representar conceptos totalmente nuevos. Los miembros que exijan a otros miembros aceptar sus premisas y fetiches pol’ticas particulares, son libres de irse.

La Iglesia de Sat‡n no es ni racista ni sexista. somos equitativos a lahora de repartir nuestro odio a la mayor’a de los animales humanos —recordad la "SŽptima Declaraci—n Sat‡nica". Nuestro punto de vista general es la Misantrop’a, y en esta actitud no excluimos a ninguna raza o sexo. Buscamos asociarnos con los pocos que se hallan en la punta de la pir‡mide de la estratificaci—n, y eso no implica necesariamente que tengan mayor inteligencia o talento. Muchos de ellos pueden ser "biene da–ados", criaturas Thanatos que son incapaces de disfrutar la vida y viven obsesionados con apagar la lujuria por vivir que enciende a quienes somos carnales. No nos importa de donde provenga una persona o quŽ —rganos genitales adornan sus cuerpos. Juzgamos a la gente por lo que son individualmente y por la forma como se comportan, sin atribuirles nada por su origen, raza o linaje. En su intento de impresionarnos como seres humanos dignos de nuestro valioso tiempo, pueden triunfar o fracasar. Y no dejaremos de reconocer a quienes caigan en par‡metros de comportmiento reba–ero, personas que son inapaces por naturaleza de cualquier realizaci—n personal. Y habr‡n de evitarse cuando sea posible.

La iglesia de Sat‡n sigue creciendo a un ritmo que aumenta cada mes. Esto no significa que hayamos abandonado nuestros par‡metros y estemos aceptando a los renegados religiosos que quieren vengarse del mundo, utilizando al Satanismo como un r—tulo y una excusa para sus actos. De hecho, con el creciente nœmero de personas contact‡ndose con nosotros, estamos rechazando un gran nœmero de aspirantes que obviamente no son compatibles con nuestra membres’a. Estamos en posici—n de ser selectivos (siempre lo fuimos) y estamos bastante felices de "pasar por alto" a quienes desperdiciar’an nuestro tiempo. Ya es bastante dif’cill de por s’ seguir con quienes s’ merecen nuestra atenci—n. TambiŽn nos deleita limpiar la casa y y expulsar a miembros que nos han enga–ado y desencaminado, que demuestran ser farsantes engre’dos y cretinos pendencieros, que lo œnico que buscan es una excusa para alegar "Divinidad" cuando no tienen los talentos o capacidades de progresar en ningun ‡rea de desempe–o. El Dr. LaVey observaba que Žste tipo de personas preguntaban autom‡ticamente c—mo formar parte de nuestro Sacerdocio, pero que ni siquiera pod’a confiarse en ellos para sacar la basura el d’a que la recolectan. Buen viento y buena mar!

La Iglesia de Sat‡n no se ha desviado de la filosof’a creada por Anton LaVey, y expuesta en sus diversos escritos y entrevistas. Somos tal como Žramos en el principio, y hemos aumentado tanto en amplitud como en sofisticaci—n. Algunos individuos descaminados (que quieren llamarse Satanistas pero que obviamente no entienden la definici—n de Žste tŽrmino, la cual, no lo olvidemos, fue expuesta por la Iglesia de Sat‡n) que abogan por una especie de comunidad "espiritual", en la que "todos estemos juntos y abrazados como una familia", como un grupo New Age (rima con "sewage" —aguas cloacadas— N. del T.), y una amalgama de ideas haciŽndolas pasar por filosof’a. Y no conformes con ello, quieren convencerte de que ESO era lo que REALMENTE quer’a decir Anton LaVey hasta que sus ideas se corrompieron. Patra–as. Lean sus obras, y ver‡n que no es as’. ƒl mimso escogi— personalmente a quienes ahora representan su filosof’a y trabaj— con ellos durante muchos a–os —y hasta su muerte conserv— intactas sus facultades mentales. Pueden consolarse con cualquier cantidad de mitos que digan lo contrario, pero para tales ilusiones Žl no tendr’a m‡s que desprecio.

En la Biblia Sat‡nica Anton LaVey aconseja a quien busca una parte espiritual despuŽs de encontrar el Satanismo verdadero que: "El hombre ya no puede verse a s’ mismo dividido en dos partes, la carnal y la "espiritual", sino que las ve emerger como una, y entonces, para su horror, descubre que s—lo existe la parte carnal —Y QUE SIEMPRE LO FUE!" Anton LaVey jam‡s preconiz— algo "espiritual", as’ que por favor líbrense de ese mito. S’ fue partidario de la exploraci—n de lo supranormal —una empresa muy distinta. Hay muchas estructuras que se yerguen en las bases de los principios b‡sicos formulados por Anton LaVey, y los aceptamos en nuestra organizaci—n. Sin embargo, si quieres creer en un culto de ufolog’a que hable de entidadds desencarnadas, eres libre de hacerlo, s—lo que no te sorprendas cuando los que hemos definido el Satanismo se–alemos que NO eres Satanista..

TLa Iglesia de Sat‡n siempre ha buscado el conocimiento en la ciencia, tanto en la de occidente, como n las "ciencias ocultas" de Oriente, mucha de la cual est‡ codificada en lo que denominamos las "Doctrinas Oscuras". Esto es "Sabidur’a Pura", que no es otra cosa que el entendimiento profundo de la naturaleza de la Bestia Llamada Hombre y del Universo en el que existe. No aceptamos ni fe ni misticismo. Exigimos conocimiento s—lido —Entendimiento— lo que puede resultar de la investigaci—n, percepci—n y observaci—n del medio exterior as’ como la intuici—n carnal. TambiŽn reconocemos que la gente tiene grados diversos de captar dicho conocimiento. Al igual que sucede con la mœsica o las matem‡ticas, o tienes el talento para captar estas cosas, o no lo tienes —no es cuesti—n de esfuerzo, sino de naturaleza. Apreciamos a quienes entrenan sus talentos naturales y se convierten en virtuosos. Hemos explorado estos dominios desde el principio de la Iglesia de Sat‡n, y Publicamos algunos bocados "multiculturales" en Los Rituales Sat‡nicos. Durante muchos a–os hemos publicado el trabajo de Magister Philip Marsh y Magistra Tani Jantsang (quienes explican al detalle las Doctrinas Oscuras as’ como su relaci—n con las ciencias exactas). No acepten las historias de los Aparecidos A òltimo Momento que dicen que fueron ellos quienes publicaron primero este material. Estaban ocupados rebotando de organizaci—n en organizaci—n en busca de una identidad mientras nosotros tra’amos informaci—n expl’cita a la comunidad Sat‡nica internacional —la Membres’a de la Iglesia de Sat‡n y los Satanistas de hecho que son parte de nuestra meta-tribu.

Pero los Satanistas no estamos aqu’ para despabilar a los palurdos. Son bienvenidos a que se dejen enga–ar por "Falsas Iglesias de Sat‡n" y obtengan los t’tulos instant‡neos que tanto anhelan (emblemas de pl‡stico sacados de una m‡quina de chiclebomba, a un cuarto la docena), a sabiendas que esos t’tulos no cuentan para nada. Consigues por lo que pagas. Estos ni–os atrofiados jugando en una caja de arena est‡n desesperados por conseguir nuestra atenci—n, para que les demos la bienvenida a nuestra comunidad —una camarilla de poderosos individuos. Bueno ni–os, se les acab— la suerte. Junten sus manos y lloren, ap’–ense en sus listas de correo electr—nico y quŽense de no poder estar al lado de las damas y caballeros cuyos logros se han ganado nuestra atenci—n. No pudieron cortar la mostaza, pero sus mensajes prueban que s’ pueden cortar el queso. Por aqu’ es la salida... No son dignos de limpiar el polvo de las botas de los productivos miembros de la Iglesia de Sat‡n, y aunque quisieran, no podr‡n alcanzarlos, ya que est‡n ocupados en el mundo real, para mejorar las cosas tanto para ellos mismos como para los Satanistas verdaderos. No se detienen a desperdiciar palabras con sus inferiores en chatrooms, grupos de noticias —a menos que alguno de ellos le guste visitar los barrios bajos —algunos lo hacen; es cuesti—n de gustos— mientras que otros dejan se–ales que indican el camino de salida para los valiosos individuos que tropiezan con el circo de pulgas de alt.satanism.

As’ pues, he aqu’ algunas palabras para los curiosos, nuevos en el Satanismo, que quieran asociarse con los Satanistas que enorgullec’an a Anton LaVey. Tal como lo advierte nuestra Hoja de Advertencia: Si te afilias con los pseudo-Sat‡nicos, te des-afilias de la Church of Satan. No toleramos embres’a adicional en grupos que han difamado a nuestro fundador, nuestros Representantes, y a nuestra Suma Sacerdotisa, que han infringido nuestros derechos de autor y han esparcido mentiras sobre nuestras creencias y pr‡cticas. Si has sido lo bastante ignorante para convertirte en miembro de una de estas versiones "ediciones especiales" de Satanismo, no puedes correr con la jaur’a hasta que no te separes de ellos. De otra manera, puedes quedarte atascado en el tr‡fico mientras te apretujan en la parte trasera del bus. No somos ecumŽnicos. Somos nuestra propia comunidad —bastante insular— en la cual s—lo se entra gracias a los logros personales y teniendo la actitud Sat‡nica apropiada. Es f‡cil ser miembro registrado. Pero avanzar en nuestra organizaci—n no lo es. Debes ser capaz de cumplir lo prometido. No muchos pueden hacerlo. Muchos se acobardan, temerosos de probar su propio temple y buscan un "Satanismo instant‡neo". Como sol’an decir los viiejos comerciales: "No te dejes enga–ar por imitadores. No aceptes sustitutos!"

Los llorones pueden continuar haciendo pucheros con su mantra "trabajemos juntos en una comunidad" pero nosotros no les hacemos caso. ƒse ha sido el lamento del par‡sito y del fracasado que quiere pegarse a los individuos productivos para poder conseguir sus talentos gratis a base del talento de otras personas. Ya conocemos esa vieja tonada, y preferimos bailar otra mœsica. Y como nuestra contrase–a actual es Lex Talionis, est‡s advertido; de todo coraz—n le damos a cada persona que encotramos lo que tanto se merecen —justicia en acci—n.

TambiŽn notar‡n que algunos de nuestros miembros que frecuentan Internet deciden no jugar la bola con estos agujeros negros intelectuales. Son s‡dicos Epicœreos que le dicen "no" a los masoquistas que buscan satisfacerse. As’ que los rencorosos ni–os que no pueden soportar el ser ignorados siguen atacando publicando informaci—n personal sobre nuestros miembros y representantes con los que est‡n obsesionados, o bien robando el tipo de material registrado que ellos jam‡s podr’an crear, transmitiŽndolo ilegalmente (un crimen de verdad, muchachos). Y si eso no los descalifica por fracasados, entonces puede que te sientas c—modo en su compa–’a. Si tuvieran algo para ofrecer, algo original, no utilizar’an nuestra imaginer’a ni nuestros nombres para jugar al "tira y afloje". Deber’an decirte que no est‡n ofreciendo Satanismo tal como fue sintetizado por Anton LaVey y desarrollado por los sucesores elegidos por Žl. Pero no lo hacen —otro punto en su contra. Nada les previene de algœn logro oroginal y ganar respeto, excepto su falta de capacidad y le hecho de que ni siquiera se molestan en intentarlo.

A nuestros camaradas, los Satanistas (no utilizamos este tŽrmino a la ligera, sino como algo honor’fico) que se calzan sus botas altas y se ponen sus m‡scaras de gas para vadear el lodo fecal de Internet, los saludamos! —ustedes van a donde preferimos no aventurarnos. A los otros, enjambre de moscardones y disociadores, les decimos "Cu‡les otros?" En lo que a nosotros respecta, ustedes no existen. Ahora que hemos levantado la piedra, Žstos gusanos se enroscar‡n y retorcer‡n, y seguir‡n vomitando m‡s desperdicios. Ya lo hemos visto repetirse muchas veces durante nuestros 34 a–os de historia, y estamos seguros de que voveremos a presenciar esta escena. Como si fueran los cap’tulos m‡s aburridores de series repetidas.

Ahora, mis peque–os vagabundos, regresen a sus llantos y gemidos. Sigan enga–‡ndose, creyendo que su peque–o ghetto virtual tiene algo que ver con el Satanismo verdadero. Mientras tanto, nos vamos a continuar disfrutando la gran fiesta que es la vida Sat‡nica. A los verdaderamente valiosos, he aqu’ la invitaci—n. Abridla, y serŽis bienvenidos..

Magister Peter H. Gilmore, Derechos Reservados © 1999, e.c.

 


[El autor permite que los Satanistas publiquen este ensayo en sus sitios web, siempre y cuando no alteren nada del texto.]

 

 

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